Hoy me pasó algo maravilloso


Hoy, por primera vez en 19 años de vida y pocos menos de viajera frecuente de colectivos (épocas de 4 viajes por día hubo) me tocó un NÚMERO CAPICÚA!.

Todo sucedió de manera extraña: me subí con un billete de $5 y el colectivero me dijo "$1,50 o nada". Busqué sin remedio pero solo tenía $1,15 y el repitió: "$1,50 o nada". "Entonces me bajo" le digo. En ese momento una señora de unos 65 años me pide permiso porque va a descender. Por un segundo la miro y le digo: "Yo también voy a descender" y vuelvo la mirada al frente con mi cara de odio. El colectivo para y me bajo con rapidez, ubico un negocio a pocos metros donde pedir cambio cuando escucho un grito suave (valga la ironía): "Nena" y me doy vuelta, es la misma señora que me dice algo, yo por alguna razón (seguro respondiendo a su pedido que no recuerdo) le muestro mi mano con las monedas que no me sirvieron y coloca ensima un cospel (moneda especial que sirve para viajar en colectivo) y se va.

"Bueno, gracias" fue todo lo que atiné a decir y sin demasiado entusiasmo porque todo me ocurrió de sorpresa.

Me subí al próximo 12 que vino y cuando miré, ahí estaba: el boleto con número capicúa. Abrí mis ojos como si me hubieran regalado felicidad en un paquetito de 2x2. Entonces me di cuenta de que esta noche el saldo es:

  • la persona que recibió la ayuda: FELIZ
  • la persona que ayudó: FRUSTRADA
Mi respuesta fue indiferente y ella obviamente había intentado entregármelo mientras estábamos en el primer colectivo pero no le di bola. Luego bajó y tuvo que gritarme y perseguirme para ayudarme y yo ni siquiera agradecí debidamente, ni le sonreí. Este es un ejemplo claro de cómo la gente termina pensando: "Ayudar es una mierda, ¡no lo hago MÁS!".

Para mí que esa mujer me entregara el cospel para ayudarme fue lo que provocó que me tocara el capicúa. No creo en el destino, pero que está ahí...está ahí. Es mi propio mensaje para darme cuenta de lo que tengo que hacer y reafirmar la teoría de la cadena de favores.


Pido perdón por lo de hoy y sólo ruego llegar a esa edad y, como ella, como las mujeres de las fotos, seguir teniendo esperanza, que para mí, es lo mismo que seguir luchando, luchando en primera fila. Verdaderas revolucionarias, eso es la revolución, y más aún, la Revolución Pacífica. Cambia un metro cuadrado alrededor tuyo y cambiarás el mundo.

Una anciana increpa a varios agentes de la policía rusa durante una protesta convocada por el movimiento opositor "La Otra Rusia" el lunes 3 de marzo de 2008 en el centro de Moscú.

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